Tengo 29 años, los ojos verdes, un coche azul y presumo de sinceridad... pero el titulo de esta entrada es mentira... siempre mantuve que las únicas cosas que se me dan bien en la vida eran improvisar y llevarme la contraria, prometo dejar de improvisar...
Lamentablemente soy un tipejo de palabra, un incorruptible tipejo de palabra, y quizás un poco bocazas... este sumatorio de constitutivos defectos son los culpables de esta entrada... hace tiempo el Gobierno de Extremadura anunció que abonaría la paga extraordinaria de Navidad a sus funcionarios... y no lo creí, tanto que asegure que escribiría esto llegado el caso... y ha llegado...
Pero, lo que me parecía impensable ha ocurrido, el pitufo bombero se ha subido a las barbiñas de papa pitufo y le ha desobedecido... dicen que últimamente se le ha visto acompañado por pitufo rojillo... y dicen, las malas lenguas, que le esta llenado la cabeza con pájaros que portan pancartas a favor del servicio público, claro, que esos mismos apéndices gustativos apuntan que ha cambio, a pitufo rojillo se le ha aburguesado la revolución... será que dos que duermen en un mismo colchón se vuelven de la misma opinión...
Pongámonos en situación, año 2012, la banca, los mercados, prolongan una crisis con el fin de estafar a los ciudadanos. Los gobiernos, llenos de gusanos, deciden despojarse de las alas de esa careta con la que nos hacían creer que el bienestar ciudadano les importaba, y ponen los estados al servicio de quienes financian sus campañas, sus partidos...
En España, el Gobierno de la nación, imbuido por un pensamiento único marcado por quienes financian el rescate bancario, decide retener la paga extraordinaria de navidad a todos los empleados públicos, es decir, para que empresas privadas puedan salvaguardar sus intereses el gobierno sacrifica a sus ciudadanos...
Pero entonces la realidad española vuelve a vestirse de esperpento, o será que España es un esperpento de país, no lo tengo claro, y ocurre que un fallo del Tribunal Constitucional da validez al impuesto bancario extremeño, que impulso el gobierno autonómico de Juan Carlos Rodríguez Ibarra y que denunció el Gobierno nacional de José María Aznar... lo que supone un inesperado ingreso en las descosido bolsillo del presidente Monago... y este decide restituir la paga a sus empleados... la lógica dice que si el problema es que no había dinero y ya lo hay, nada malo debería pasar...
Pero, llegados a este punto, la lógica deja de importar, por un lado, la hermandad de pitufos usureros llama a papa pitufo y le dice que eso de pagar impuestos no le parece bien, y papa pitufo decide que lo mejor es aprobar un impuesto de cargo 0 para indultar a los bancos y que no paguen nada , ya que dos administraciones no pueden gravar el mismo hecho imponible. Como en esta vida nada sale gratis, las autonomías que ya cobraban este impuesto deben seguir percibiendo esos ingresos, que saldrán de las arcas del estado, del dinero de todos, en lugar salir de las arcas de los bancos... creo que tengo un deja vú, porque iba a escribir, es decir, para que empresas privadas puedan salvaguardar sus intereses el gobierno sacrifica a sus ciudadanos, y me suena haberlo escrito hace poco...
Mientras tanto, pitufo bombero recibe la advertencia, de nuevo he de aludir a las malas lenguas que esta vez señalan a la pitufina del reino como advertidora, de la ilegalidad de abonar la mentada paga extraordinaria, pero claro... el también es un tipejo de palabra, y ya ha dicho que iba a pagarla... entonces, piensa, se estruja los sesos, y finalmente... se Ibarriza... total, todo empezó con una ley de su Gobierno... así pues se abraza al Ibarra Style, se olvida del bombero que fue y lleva a cabo el retorno del Bellotari (dícese de los presidentes extremeños que no entienden de disciplinas de partido) y como, hecha la ley hecha la trampa, se inventa una alquimia financiera que le permite cumplir su palabra y la ley, adelanta a enero la paga de junio, a julio la de diciembre...y así durante tres años.
Pitufos, pagas extras, intereses privados, sacrificios ciudadanos, esperpénticas leyes, esperpénticas medidas políticas, y para colmo ayer me mordió un pastor alemán, un perro no penséis mal, y vi Los Miserables, ¿la habrán visto los pitufos?
Tengo 29 años, los ojos verdes, un coche azul y presumo de sinceridad... pero el titulo de esta entrada es mentira...
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