Capitulo II: Aportando nada
Pero
no penséis que me quede allí, yo intente averiguar más y seguí en catequesis,
aunque por entonces ya me creía el anticristo, deben ser cosas de la edad, o de
la esquizofrenia, con todo mi respeto a los esquizofrénicos, no estoy seguro,
en fin, el caso es que yo iba a catequesis, decía lo que me parecía y bromeaba
sobre un tan Gabriel que era un fenómeno preñando Marías. Más tarde, cambie mí
postura, ahora era el elegido para acabar con el anticristo, la verdad es que
esta obsesión es culpa de El día de la Bestia, muy buen película, pero me gusta
más aitseB al ed aid lE, ni que fuera mía. En fin que sí, que me confirme, que
el obispo me ungió la frente con VipVaporus, eso creo yo, y me dio un cachete
en la mejilla, pero yo ni vi a la virgen María, ni a dios ni ná, ni siquiera me
sentía mejor persona. Supongo que después de todo sigo siendo cristiano
católico o lo que sea, nunca entendí lo de las herejías esas. Aunque fijo que
cuando cualquier cura lea esto me excomulga, aunque qué derecho tienen para
echarme de una religión que yo no profeso, quitarme una fe en la que no tengo fe.
No sé, en fin, no será un gran trauma porque lo más próximo que estoy a una
iglesia es en las bodas, bautizos y comuniones, pero siempre acabo con mi
padre, éste sí que sabe, en algún bar, mi único y verdadero templo, tomándonos
un cafetín. De momento, dejaré al catolicismo a un lado, ya me metío con ellos
aunque habrá más, no os preocupéis.
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