viernes, 22 de junio de 2012

Interludio de Verano


Lo mejor de escribir es que me permite dejar de pensar
permite que lo que llevo dentro,
lo que siento
lo que visceralmente anhelo
vaya directo desde el corazón hasta el cerebelo,
donde éste,
lo transforma en imprecisas señales electroquímicas que,
ordenan espasmódicos movimientos que,
permiten rellenar con tinta los vacíos de un impío y pulcro lienzo que,
ya estaba escrito antes de conocerme.
Esperando paciente a que,
la inconsciencia rellenara las vetas de papel
para transformarlas en valles de tinta estacionaria.

Tanta palabrería para decir algo que seguro ya sabéis, no leéis lo que escribo me leéis a mí. Hace poco comprendí que escrito y escritor son dos cruces de la misma moneda.

Y para que explicar este acto de sabiduría espontanea, para presentar los interludios de verano, textos que escribí mientras garabateaba El ABC y que sigo escribiendo, y que, sin yo saberlo, completan y continúan al pensionista.

Así pues, Capítulos e Interludios se mezclaran en desorden, no me culpéis, siempre es tan culpable el que lee como el que escribe.

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