miércoles, 20 de junio de 2012

Capitulo IV. Debajo de las piedras me guardo el amor


                Bueno, esta es una de esas pequeñas cosas que le dan sentido a mi vida, el amar, el querer, pero todavía no he comprendido cómo hay quién logra racionar estos verbos. Pues a fulanito lo quiero muchísimo, pero ha menganito no tanto, como si el querer fuera una mercancía, a Pepe le tocan ¾ y a Matías 11/9. Yo no lo siento así, además si fuera así cuantas más personas queremos menos queremos a las personas y a mí, esto no me pasa, yo cuando conozco a alguien y este/a se gana un sitio en mi corazón sigo queriendo lo mismo a quienes ya quería.  Yo quiero o no quiero, por supuesto no quiero a todos igual, pero sí por igual, hay a quién podría pasar el resto de mi vida mirando sus preciosos ojos marrones, hay con quién me pasaría la vida charlando y hay con quién me pasaría la vida; mirando en el fondo de tus preciosos ojos marrones, charlando y amándote, es ese precioso secreto a voces, y es que eres realmente hermosa. Otra vez divagando y sin dar nombres, pero, ¿no es mucho mejor que cada cual ponga el que crea conveniente?

No hay comentarios:

Publicar un comentario