domingo, 8 de julio de 2012

Capitulo VI. Los albañiles llevan zapatillas blancas


y sí, la vida es diferente aquí
En fin, hablando de flores, quiero expresar la pena que me dan todos aquellos que dejaron de imaginar para madurar. Yo no lo he hecho, por eso hay quién dice que soy un niño grande, que ponga los pies en el suelo, ¿por qué?, en mi cielo estoy mejor. Yo puedo imaginar, y lo hago, imagino las más tremendas aventuras cuando no puedo dormir, lo hago desde que era pequeño y es mucho mejor que contar ovejas, no hagáis esto último, no vale pá ná sino estas en una cutre-serie televisiva. En fin, que imaginando vivo dónde quiero, cuando quiero y haga lo que haga, todo va bien. Pero no solo me imagino a mí de superhéroe salvando al mundo, y a la chica, sino que imagino a todos los humanos unidos como hermanos, como lo que somos, bajo una sola bandera, con un solo himno y una única nacionalidad, compartiendo riquezas, pobrezas, amores y tristezas. ¡Qué preciosa utopía! Y es que imaginando veo las cosas más bonitas, por eso, no sé si eres real o el más bello producto de mi loca imaginación, y es que, tú, eres lo más hermoso que he visto en mi vida. De nuevo se me fue la pinza, en fin, que le vamos a hacer, si la amo no sólo es culpa mía.

Para abreviar decir que, como dice una canción de los Platero “si nunca has soñao despierto no me puedes convencer” (F. Cabrales)

…porque es normal que te encanten los rizos al viento que gritan bulería, bulería, y no que prefieras una voz rota que diga…"será por ti, que caben tos mis malos ratos en la caja de zapatos donde guardo el porvenir” “será lo que dice el compadre David, ni siquiera me siento solo sin ti” “y barro en manchitas muy secas que dan que pensar, adoquines que están por pisar, pisotones haciendo senderos” (K. Romero; Marea).

No hay comentarios:

Publicar un comentario